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Homofobia selectiva

Cuando entramos al mundo liberal y después de algunas visitas a clubes o reuniones, Estela y yo nos preguntamos algo al mismo tiempo: ¿todas las mujeres son lesbianas o bisexuales?



Pues algo que ambos no teníamos imaginado era ver que los anfitriones u organizadores de reuniones le dan mucho énfasis a las muestras de cariño entre dos mujeres, en algún punto lo tocamos con algunas parejas que conocimos y solo asentaron en mencionar que ver a dos mujeres besarse es algo muy sensual, pues la sensualidad femenina es lo mejor (no discuto el argumento), pero que el hecho de ver a dos hombres hacerlo era grotesco y nada que excitara.


De hecho, los invito a revisar los perfiles de las parejas en cualquier red social y se encontrarán que mas de un 90% de las parejas tienen en sus preferencias que la mujer es bisexual o al menos bicuriosa, término que aún Estela y yo bromeamos, adicional que ahora le embona perfectamente, de cualquier manera, fue algo que al principio nos dejo marcados, pues pensamos que, al tratarse de un mundo liberal, encontraríamos menos segregación.


El tema de la homofobia en México es aún muy fuerte, es muy común escuchar que las personas hablan y tratan de referirse a los homosexuales, primeramente, denotando su preferencia y segundo todos tenemos un amigo que “nos cae bien” pero si le preguntas a cualquiera, ninguno desearía que ese fuera su familiar.


En nuestra actualidad persisten los señalamientos sin sentido y burlas que solo nos demuestran que seguimos teniendo un temor discutible desde la propia interioridad. Pero toda esa inseguridad va de la mano con un tanto de hipocresía, algo que llamaremos homofobia selectiva y es que existe un repudio injustificado con solo pensar en una relación sexual entre dos hombres, pero cuando se trata de dos mujeres eso cambia, se dice: “Es mas sensual” “es más rico”.



En este contexto existe una distorsión de conceptos que dan a las personas un falso sentido de aceptación a las relaciones entre mujeres y una desaprobación cuando se trata de dos hombres y pese a que el amor o seducción entre mujeres o lesbianismo es válido, la pornografía ha servido como herramienta de educación sexual que nos ha dado una falsa creencia al respecto, pues muestra que no importa la condición humana, ya que en un pantalla donde se satisfacen los deseos machistas de masturbación es sumamente excitante, pero en la realidad se sigue juzgando el lesbianismo con frases como: “machorras” “tortilleras”, etc.


El tema es que crecimos viendo pornografía y en ella se muestra al lesbianismo como excitante, a lo mucho toleramos al hombre como tercero y donde nos sentimos identificados al menos al imaginarnos ser ese afortunado caballero que está entre las piernas de las hermosas mujeres en la pantalla, de ese modo es común ver en la vida swinger que las parejas que no buscan intercambios, buscan chicas solas.


Hasta este punto cualquiera me podría refutar y decir que está en su derecho de no visitar un lugar donde la homosexualidad masculina sea tolerada, pues no se sentiría cómodo, valido el argumento, sin embargo, podría yo simplemente ignorar esa pareja que no llama mi atención, del mismo modo que ignoro una pareja heterosexual que no cumple con mis gustos físicos.



Es tan extraño este tema, que hemos visto varios casos de hombres que secretamente nos argumentan sus preferencias homosexuales con miedo a ser rechazados por nosotros, sin embargo, yo solo me limito a decir que soy heterosexual, pero que no me molesta su presencia, también hemos visto casos donde el hombre a escondidas de su pareja sirve de tercero en encuentros bisexuales, pues por ningún motivo podría sacar del closet su “pecaminoso” gusto.


La exclusión a la que hoy hago mención, no es propia de México, vivimos la misma situación en los mejores clubes de Europa, aunque viene a mi mente un recuerdo del club FUN4TWO, el cual tenía un cuarto oscuro diseñado para que pasara cualquier cosa, es decir si entras ahí lo mismo te agarra una mujer que un hombre, lo menciona el anuncio de la entrada, lo cual llamó mi atención fuertemente, pues jamás habíamos visto algo igual en otro lugar.



Pero la discriminación es parte del ser humano, al mismo tiempo que nosotros segregamos, los grupos segregados hacen lo mismo, es decir dentro de los grupos homosexuales no son bien vistos otros tipos de preferencias, es común escuchar: “yo soy gay bien, nada de esas joteras o cosas de locas”, es decir esta en nuestro ADN, pero cambiar nuestro pensamiento está en nosotros y en lo que les dejemos a nuestros hijos.


Me encantaría pensar que en un futuro mis nietos podrán salir a la calle y nadie los juzgará por ser quien ellos quieren ser, que nadie sentirá rechazo al saber que tiene vecinos swingers y puedan presumir que su abuelo fue Jerónimo.


Jerónimo



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